Volcanes y Playas Pilipinas

Las zonas turísticas ubicadas en la naturaleza Pilipinas son lo mejor. Como han sido desarrolladas de manera super básica y rudimentaria, cada que hay una gran tormenta destruyen casi todo, o sea que se mantienen 100% naturales. Que comentario tan mala onda, ¿no?

¡Pero es la verdad! Sí tienen algunos lugares como El Nido con hoteles muy lindos pero, en general, lo que ellos llaman resorts son lugares muy básicos con mínima infraestructura. No me quejo, al contrario, ¡es un halago! porque eso significa que todo es muy verde, que las playas están limpias y poco pobladas, y que siempre se puede disfrutar de la naturaleza. Excepto por Manila y Boracay. Manila y sus playas son un puerquero, y aunque nunca fuimos a Boracay, decían que era terrible. Incluso en 2018 o 19 el gobierno cerró todos los hoteles y restaurantes de la zona durante unos meses para poder limpiarla un poco. Tipo Caletilla en Acapulco pero en feo.

Y hubieron tres lugares que disfrutamos demasiado cuando estuvimos por allá.
1. Kawasan Falls
2. El Nido
3. Mayon Volcano y Taal Volcano

En ese orden de mejor a peor. Pero les contaré al contrario, de peor a mejor.
A Taal Volcano fuimos por un Starbucks. O al menos por eso nos lo recomendaron. Efectivamente hay un Starbucks con una vista bonita del volcán a lo lejos, que para los Filipinos es mejor que ir al volcán. Nosotros fuimos primero al volcán, y al finalizar el día fuimos a comer cerca del Starbucks. No recuerdo donde comimos, pero lo que sí se me quedó impregnado en la mente es el olor sulfuroso del volcán, que aún está medio activo y que, mientras lo subíamos, se le escapaban gases que olían a huevo podrido. Cabe aclarar que no eran ni las popos de los burros que subían Filipinos flojos, ni gases que se le escaparan a Cinthya. Simplemente era agua con mucho azufre evaporándose y escapando por las grietas de la montana. #fuchi #guacala

Desde la cima del volcán se puede apreciar un lago apestoso dentro del cráter, en el que dan ganas de hacer sacrificios humanos de los Pilipinos flojos, y en el que está prohibido nadar para que no se desintegre la gente (o los perritos que llevan de acompañantes y que fácilmente podrían rodar por la ladera hasta el lago)

El paseo al segundo volcán que visitamos, Mayon, fue más divertido, ya que además de caminar por horas para acercarnos a su base, tuvimos que treparnos en unas motos de repartidor de pizza para después cambiar a unas cuatrimotos que nos acercaran aún más al volcán. Como les había comentado, las Filipinas son bastantes básicas en cuestión de infraestructura, lo que significaba que necesitábamos acercarnos a la mitad de la nada para ir a cualquier lugar bonito.

Ya estando en las faldas de la montaña posamos como modelos con las grandes formaciones de piedras volcánicas, que es por lo que los Filipinos visitan este lugar. ¡En serio! Nuestro "guía" estaba fascinado tomándonos fotos con poses extrañas que salieron borrosas. Ni vale la pena compartirlas. Al menos la llegada y retirada en las motos estuvieron muy divertidas.
Por otro lado, donde sí la pasamos de diez fue en El Nido o Palawan, un resort super fifi, donde nos relajamos en semana santa en unas playas cuasi-vírgenes y de donde tomamos veleros y catamaranes que nos llevaban a explorar las islas y arrecifes locales. Es pura vida de rico ¿no? Eso pareciera, pero en realidad los servicios y este tipo de actividades salen muy baratos en Filipinas. Lo caro es llegar, pero una vez ahí, todo es barato.

Y que forma de llegar. ¡Ni a nuestra boda! #elqueentendioentendio. Tomamos un mini avión de hélices, que probablemente fue el avión privado de un ricachón que puso su mini aerolínea de un solo vuelo al día, y volamos a un aeropuerto privado de la isla. A una de las 7,107 islas del archipiélago Pilipino. Era eso (un vuelo de un par de horas o menos), o tomar camiones y botes por casi 24 horas. Mejor nos fuimos por lo fresa, y estando en el aeropuerto, ¡a disfrutar! Como hawaianos nos pusieron nuestros collares de flores, nos dieron un rico drink tropical, y nos llevaron al hotel super alejado de la poca civilización de la isla.

En el hotel, medio chafa para disque ser un muy buen resort, lo que más disfrutamos fue la playa, sobre todo ir en el kayak a pasear por la costa, mientras veíamos mujeres recoger almejas en las zonas más rocosas, troncos caídos por algún ventarrón del pasado, y hombres y perros echados en la arena disfrutando del sol y de la brisa salada. ¿Leyeron eso? ¡Las mujeres trabajan mientras los hombres están echados como perros! ¡Si eso no pasa en ningún otro lado!

La otra actividad que gozamos como enanos fue ir a pasear en un catamarán por las islas locales, parando a snorkelear cerca de arrecifes y de bancos de peces, obviamente con mucho cuidado de no maltratar ni contaminar la zona con diesel ni con protectores solares que contengan químicos dañinos. #somospartedelproblema. Y cerramos el paseo en una playa desierta donde llegaron puros turistas europeos a echar la fiesta junto a nosotros que andábamos de ñoños. ¿O eso fue en Punta Mita en nuestra luna de miel? Ya no se, pero igual la pasamos de diez. #quefresa

Sin embargo, el mejor lugar al que fuimos en toda Filipinas en el año y medio que lo hicimos nuestro hogar, es más, uno de los lugares top 5 que hemos visitado en todo el mundo, fue a Kawasan Falls. Pero de eso otro día.

Thank you, Po.

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